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El terapeuta narcisista

...Cuando el terapeuta está demasiado centrado en sí mismo.
 
¿Qué hace que un terapeuta quiera ser terapeuta?
Si se piensa en ello, el papel del terapeuta es muy seguro. Se requiere que el paciente se abra completamente mientras el terapeuta elige cuándo compartir, confrontar o permanecer en silencio. Es una posición de poder , y uno se pregunta qué impulsa a alguien a asumir este papel semi-omnipotente, aunque ya sospechamos por qué...
Del mismo modo que la vida de nuestros pacientes necesitan exámenes, también debemos hacer lo propio en nosotros. Algunos terapeutas son muy narcisistas (pocos), algunos tienen rasgos narcisistas (muchos) y bastantes tienen una buena dosis de narcisismo saludable, que es una creencia positiva en uno mismo y orgullo por el trabajo que realizamos.
Los que nos dedicamos a esto, debemos creer que podemos dominar algo difícil (asumiendo los límites) y hacer una diferencia. Sin embargo, llevado al egocentrismo extremo, una persona narcisista sólo invierte en sí misma, en la exclusión de otros. El fin del juego para el narcisismo saludable es la competencia y el placer de un trabajo bien hecho. Mientras, el objetivo final de un terapeuta con un problema narcisista es la auto preocupación y la promoción sin fin.
Los buenos terapeutas reciben psicoterapia o tienen supervisión por muchas razones. Uno de los beneficios es que sabemos lo que se siente al estar en el sofá (o en la silla). Pero, tal vez un beneficio más importante es que tenemos una mejor idea de cómo podríamos dirigir inconscientemente a los pacientes hacia nuestras necesidades - en lugar de a las suyas (Exploración de la contratransferencia)
Las necesidades de los pacientes son lo primero. Esto es lo que nos hace profesionales. Suena fácil en teoría, pero no es tan fácil en la práctica.
Por el momento, la mayoría de los terapeutas son éticos, cuidadosos y competentes. Y sí, algunos tienen rasgos narcisistas, mientras que otros pueden ser obsesivos, ansiosos o gruñones. Ningún ser humano carece de defectos. Nadie es perfecto.
Un terapeuta narcisista puede tener alguno o más de las siguientes tendencias:
Necesita ser admirado.
Contesta el teléfono o manda/recibe textos durante las sesiones.
Se aísla en la sesión..
Usa su carisma para seducirle.
Se hiere fácilmente cuando se le afrontan errores.
Dice tener una relación "especial" con usted.
Cancela sesiones de forma caprichosa.
Difumina los límites y se aprovecha de alguna manera de ello.
La fabricación de un terapeuta:
Mire en cualquier profesión. Hay necesidades egoístas, como el afán de dinero que pueden influir indebidamente a cualquiera. La necesidad de ganar dinero, sentirse importante y ser querido son motivaciones de gran alcance. Un profesional competente tiene la habilidad para reconocer sus fortalezas y limitaciones, mientras que otros no lo hacen.
Irónicamente, muchas personas optan rápidamente por un terapeuta de una lista en las páginas amarillas, mientras que las mismas personas pueden pasar semanas investigando qué coche comprar. Por lo tanto, una vez escogido después de una concienzuda búsqueda, evalúe a su terapeuta, de la misma forma en que él le evaluará. Y, si ve signos de narcisismo, busque otro terapeuta. Si se trata de una cuestión menor, considere hacer frente a la terapeuta con sus preocupaciones. Los buenos le ayudará a sentirse a gusto. Los narcicistas mostrarán su desagrado cuando lo haga, además de probablemente hacerle sentir culpable o equivocado.
Muchos terapeutas llegan a la profesión con necesidades infantiles insatisfechas, lo que probablemente no es una sorpresa. Los terapeutas son personas de todos los ámbitos de la vida, y tienen antecedentes, como todos.
Puede que busquemos la superación de un trauma de la infancia a través de ayudar a otros que están sufriendo también.
O que tengamos una poderosa necesidad de ganar dinero con el fin de complacer a un padre exigente, lo que puede llevar a malas decisiones.
O podemos tener poca intimidad con amigos o amantes, y usar la terapia como un lugar para sentirse cerca de los demás, y sin embargo a salvo. Esto puede durar años.
Sin embargo, un terapeuta competente puede superar casi cualquier fondo, mediante el uso de su experiencia de vida para convertirse en una mejor persona. Tenemos que hacer un inventario de honestidad, y mantener limpio el paciente de nuestras propias necesidades. El éxito tiene que ver con la competencia, y la competencia es ayudar al paciente.
El terapeuta Abrumado:
La vida tiene sus altibajos - terapeutas incluido. Un profesional bien intencionado puede estar pasando por una crisis personal en el momento en que un paciente lo necesita más. En tiempos como estos, aparece una exigencia mayor de lidiar con esta situación. Los terapeutas estamos formados y sobre todo, somos conscientes de ello. Podemos recurrir al análisis de nuestras propias problemáticas identificadas con las del paciente para empatizar mejor. (El sufrimiento tiene algo que enseñar.)
Imagine que usted se machacó los dedos justo antes de hablar con su mejor amigo. Usted estaría pensando en su dolor, y no acerca de lo que le dice el amigo. Eso es normal. Por lo tanto, cuando un terapeuta pasa por un divorcio, o tiene una enfermedad en la familia o un problema financiero - cosas que pueden pasarle a cualquiera - hay preocupación. El dolor, ya sea físico o psicológico nos hace egocéntricos. Este es un momento peligroso en la vida profesional de un terapeuta, porque los errores pueden sobrevenir. El dolor puede hundirnos.
Sin embargo, con una buena formación y supervisión, la mayoría de los terapeutas pueden permanecer fieles a las necesidades de sus pacientes. La clave es reconocer nuestras heridas y recibir ayuda. A menudo, la debilidad nos hace más fuertes como nos lo recuerda la injusta naturaleza o la condición humana. Todos somos humanos, y podemos ayudar a otro ser humano en el dolor. Eso es un gran bien.
Divulgación de contenidos personales:
Por último, debemos conocer nuestras limitaciones y nuestras fortalezas. Hay un lugar para la auto revelación juiciosa en la consulta. Se puede utilizar para puntualizar algo importante del contenido del paciente o como forma de recordarle que está siendo entendido. Cuando se hace bien, la auto revelación puede ser tranquilizadora y facilita una mejor unión entre el terapeuta y el paciente. En este sentido, no debemos tener problema en compartir con nuestros pacientes elementos personales, siempre y cuando tengan el objetivo claro de ayudar al paciente. Así, podemos echar mano del humor o de anécdotas que ilustren cuán honestos podemos ser y cuán humanos somos.
 
 
"Publicado
el 15 de noviembre de 2013, por Marcos Banschick, MD. Compilado y comentarios adicionales por R. Gautier."
 
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